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Mostrando entradas de febrero, 2012

Palabra de heterocona

A veces me da por pensar en las cosas que se quedan sin decir cuando alguien muere, lo que me lleva a una reflexión aún más dramática y es qué me gustaría compartir antes de que esto ocurriera y qué me llevaría al más allá. Realmente, por  transparente que parezca una persona, no hay nadie que no conserve un secreto , incluso hay veces, que las personas más cercanas y la propia familia, son quienes jamás si quiera podrían imaginar nuestros recovecos.  De modo que como estoy convencida de que el que más y el que menos tiene lo suyo, nos pasamos la vida haciendo trampa. Los pequeños y grandes secretos son como trozos de un espejo: reflejan una imagen fragmentada.  A veces lo secretos se guardan por pudor, a veces por evitar el mal ajeno, y la mayoría de las veces, por el propio placer que produce el saberse dueño y señor o dueña y señora de una historia jamás contada. La mayoría de mis secretos son ibéricos. Apenas les hace falta aderezo, son jugosos,  delicios...