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¿Pampanitos verdes?

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Se cuela un breve rayo de sol a través de los cristales,    invadiendo este teclado convertido en sopa de letras por mor de una somnolencia devastadora que me nubla la vista … y cualquier atisbo de cordura. No estoy   para razonamientos de esta guisa. Es Navidad aunque no lo parezca. No hay nieve, no hay luces en el barrio, ni señores barrigones barbudos vestidos de rojo –ni falta que nos hacen- como en las películas, por no haber, ya casi no hay panderetas.   Hasta que a alguien se le ocurra un jueguecito de esos para la consola, con zambomba y panderos   y pautas de "cómo montar el belén” .   Esto último a quien le haga falta, yo para eso no tengo término medio. En casa tengo un pesebre con su buey, su mula, la Virgen María, San José y el Niño Jesús.   Cinco piezas –sin doble sentido- doradas sobre un platillo de color cobre y bajo un fino manto de harina de trigo. Esa sensación de nieve-polvo me encanta, aunque he de admitir que queda mucho más ...

Mariano

Como era de esperar, Pepé Pitufo consiguió ayer más de lo que esperaba, la victoria de sus incondicionales azules, y la derrota del rojerío socialista. Una pena. Me costará asimilarlo. Espero que con el paso del tiempo, y con el cumplimiento de sus promesas se atenúe el rechazo frontal que me produce el aburguesamiento rancio y pestilente de esta derecha no tan centrista como dicen y más extrema de lo que imaginamos. Estos hombres y mujeres de bien, desde luego lo tienen muy difícil, esa es la realidad, pero como tienen línea directa con el Todopoderoso, quizás se obre el milagro de los panes y los peces. Lo normal sería que se quedaran ellos con los peces y nos dejaran a nosotros los panes, que para eso dicen que es comida de tontos. Somos tontos. Qué le vamos a hacer. Porque visto lo visto, no se puede ser prudente, ni demócrata, ni políticamente correcto. Visto está que nos va la marcha, así que ahora desde la oposición, leña al mono que es de goma, y si no lo es, lo parece. No ...

Brillos

Antes de dormir una lujosa siesta perdida en las pestañas de mi hijo -aún me cuesta decirlo, pero por fin me sale escribirlo- inmersa en la nebulosa de esos pensamientos que anteceden al sueño, me ha venido a la cabeza la premura de una Navidad, una más, que ya asoma por los escaparates de los grandes almacenes y brota bajo las hojas hermosas y doradas que cubren las aceras convirtiendo en bosque improvisado el más gélido asfalto. Y de manera ineludible un pensamiento me ha llevado a otro, lejano en el tiempo aunque aún fresco en la memoria, de cuando éramos niñas y comprábamos esos tubitos de brillantina y estrellitas que nos echábamos sobre una base de Vaselina  encima de los párpados. Ahora que lo pienso, debíamos parecer putitas de El Raval , tan exóticas y tan metálicas. Tiene eso la Navidad, nos dota de un extra de inconsciencia que nos hace perder el pudor, a veces la vergüenza, incluso el rencor, lo que dicho sea de paso, no sólo no es malo, sino que res...

Al fondo a la izquierda

Aquello que tanto eché de menos durante el embarazo, debió salirme detrás de la placenta, de haberlo sabido no habría estado los nueves meses anteriores calentándome la cabeza, pero de no haber sido por eso, habría sido por otra cosa… que ya nos conocemos. Me refiero al “instinto”. Y así, mi instinto me ha hecho la vida un poco más fácil estos primeros meses, oráculo intangible e inexplicable y sin garantía de fiabilidad, pero oráculo, que no es poco, brújula en la tarea de ser mamá, GPS de mi intuición -y de mis entretelas- ay, qué difícil esto de que los bebés lleguen al mundo sin libro de instrucciones . Pensaba que iba a ser mucho más difícil… a mis 38, no sólo no he perdido la capacidad de sorprenderme sino que desde que nació Marco se ha visto incrementada considerablemente. La maternidad me ha dotado de una paciencia que no conocía, pero claro, aun así siempre hay algo por lo que perder los papeles. Jose es tozudo, lo que para muchas cosas puede ser una ventaja pero para ot...