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Mostrando entradas de junio, 2012

El efecto Sue Ellen

La promesa se convierte en deuda satisfecha sólo cuando se cumple, y heme aquí, cansada, hecha polvo podalmente hablando y ligeramente cefaleíca por mor de las burbujas del champaingne y un par de cubatas. Y somnolienta. Todo, tiene arreglo. Llegamos a las puertas del hotelazo que más bien pareciera una discoteca a tenor de esa "cola" heterogéna y casi vulgar en plena calle. Yo eché de menos una alfombra roja kilométrica y decenas de fotógrafos disparando sus flases al paso de cada uno de los invitados, pero ni el difunto ForCom habría soportado un plano medio con un giro a lo Pataky luciendo espalda. Se nota,  cuando nos reunimos con compañeros fuera del entorno de oficina, quien está acostumbrado a salir y quién no, hay quien incluso debió pensar que el Palace era el chiringuito de una playa nudista, de lo contrario no entendería que una mujer vaya más desnuda que vestida. Me vienen a la cabeza estilismos más propios de "El sambódromo de Romerito" -templo de...

S.O.S. Outfitters

Ayer sonó como un estruendo oficial la palabra "Palace" que ya escuché en los oficiosos mentideros la pasada semana. A decir verdad, desde que este emblemático hotel de lujo madrileño se rebautizó ha perdido eufonía. Suena muchísimo más megaglamouroso Royal Palace, que Westing Palace . Este último podría pasar por el nombre de un lavavajillas último modelo,  pero no por un hotelazo, el hotelazo, en el que mi empresa ha decidido conmemorar su nonagésimo aniversario con un cóctel. Ya lo decía NachoPolo NachoPolo con ese tonito Miami Sound Machine de los españoles afincados en Florida:  a España le gusta un lloro. Yes. Y un dramón. Yes. Y hacer una película, yes of course, y en esas andamos.  Yo creo que la mayor preocupación no es qué ponerse, sino averiguar qué se pondrán los demás. Conviene no destacar demasiado en estos sitios, pero tampoco formar parte de esa masa gris homogénea que pareciera que forma  parte del atrezzo. La referencia no pueden ser Isa...