Entradas

La casa de los tesoros A mis padres, a mis hermanos, a mis abuelos, y a todos los habitantes de esa casa mágica, que no se dejan ver, y siempre estarán ahí. Capas y capas de cal cuarteadas conformaban un curioso mosaico trazado al azar por el paso del tiempo, como todo en la vida. Los paisajes, las caras, los cuerpos, hasta los sueños acaban por cuartearse. Era una casa de tres alturas, en una calle ancha, empedrada, que parecía salir de la propia sierra en pendiente.  Había una puerta de madera de doble hoja agonizante,  deslavada a rodales, y aún con restos de pintura marrón; un ventanal abalconado en la planta superior, y un boquete con unas rejas torcidas, en la parte más alta.  Al otro lado, un portón de madera astillada, un cerrojo antiguo del que colgaban unas cadenas herrumbrosas y un candado. A través del desnivel de la puerta sobre el suelo, se colaban unos montoncillos verdes, matojos diminutos mezcla de moho y hierba sobre piedras y tierra, como un bosque...

AIRE

He perdido la cuenta del daño que me hiciste, de las lágrimas ahogándome en la garganta, del pecho rebosante y poroso en el que han dormido tantas palabras afiladas, tantos silencios letales. Pero sigo aquí y sigo en pie. Respiro. Siento que en cada inhalación tu energía se adentra en mí.  Sí solo fuéramos eso podría morirme ahora mismo sabiendo que estoy hecha de ti. Pero dime tú, mi amor, que hacemos con la piel, con los ojos, con las manos, con nosotros. Dime que hacemos  con las ganas, porque tengo los bolsillos del alma tan llenos de deseo que a cada paso siento que pueden caerse en cualquier momento. No quiero que esto ocurra. No quiero que se me borre ni un solo recuerdo, que se apague ni una sola llama, que vuelva a llover sin que estés conmigo
Anticrónica (ampliada) 360. Vista Alegre. Follar en tiempos revueltos. Después de una cuenta atrás interminable de ansiedad de la que mola, de darnos los buenos días a las seis de la mañana en el chat de Las Pinkis con las horas que faltaban para volver a encontrarnos y reencontrarnos con Pianopablo, del "niña no sé qué ponerme" como la que queda con el chico que le gusta aunque vaya acompañada de 12.999 personas que sienten - o creen que sienten - lo mismo y de un trayecto en Uber propio de una película de Almodovar, después de todo eso decía, llegó el momento de los ríos de gente en los bares que no sirven, el paraguas de medio metro en el forro de la chaqueta, el tendido 15 - la niña súperbonita -  con su baño reservado y sus mesas y la nevera vacía y una foto de Luis Miguel encima del inodoro. Ahí empezó todo. Un giro de trescientos sesenta grados no es un giro, es como coger el circular y pretender bajarte en la última parada. Una entra en ese ruedo disfrazado de ...

Pablonuestro

Imagen
Pablo nuestro que Estás en el suelo, Removiendo la arena de un patio Sin techo. Hágase la libertad De amar sin medida y soñar despiertos. Danos tu magia, Que arda ese fuego y no dejes de abrazarnos con tu música y tus versos.                                                 Flori Tapia
El secreto de Ana Este año nos quedaremos sin vacaciones. Mi padre dice que no le gusta el pueblo de mi abuela porque sólo hay mosquitos y viejas.   Mi madre, todas los noches se viene un rato a mi cama, le dice a papá que va a contarme un cuento, y él se enfada porque dice que ya tengo pelos. Claro que tengo pelo, y mi madre me hace una trenza que ya me llega casi a la cintura. No sé   por qué lo dice, ni que estuviera ciego.   Pero mamá y yo nos callamos y me guiña un ojo en el pasillo, y cuando llegamos a mi cuarto a veces llora. Dice que es porque me quiere mucho, pero yo creo que es porque mi padre está casi siempre enfadado. Anoche me dijo que me iba a contar un secreto, y que no podía enterarse nadie.   Yo pensaba que me iba a decir que iba a tener otro hermanito, porque se lo he pedido muchas veces.   Y la última vez que tuvo un bebé en la barriga se cayó por las escaleras.   Al salir del cole vino a buscarme mi tía Inés, tenía una cara...

Ni fina ni segura

Por edad y por moderna, más cerca me creo de la generación tampax que de la de las compresas, y ya ves, no debo ser tan joven ni tan moderna como pensaba porque acabo de recibir “visita” en la oficina y me las he visto y deseado para conseguir un apósito vaginal.  Lo que no consiga mi hermana, desde luego no lo consigue nadie. Es terca como una mula y obstinada como pocas, así que con esas facultades y con su cara de niña buena, que lo es, tiene que ser muy difícil para no localizar cualquier cosa que le pida. Me ha faltado enviar un correo masivo a todos los empleados de la empresa, en vista de que ni de viva voz ni por “wasap” entre mis contactos femeninos he conseguido dar con una mujer como yo, de las que pensamos que hay rincones del cuerpo en los que no debería entrar algo que no tenga vida, siendo el “polvo” la única excepción. A mí los tampones no me hacen ni pizca de gracia,  puede ser que parte de culpa tengan esos anuncios gilipollescos hasta en el co...

Ni fina ni segura

Por edad y por moderna, más cerca me creo de la generación tampax que de la de las compresas, y ya ves, no debo ser tan joven ni tan moderna como pensaba porque acabo de recibir “visita” en la oficina y me las he visto y deseado para conseguir un apósito vaginal.  Lo que no consiga mi hermana, desde luego no lo consigue nadie. Es terca como una mula y obstinada como pocas, así que con esas facultades y con su cara de niña buena, que lo es, tiene que ser muy difícil para no localizar cualquier cosa que le pida. Me ha faltado enviar un correo masivo a todos los empleados de la empresa, en vista de que ni de viva voz ni por “wasap” entre mis contactos femeninos he conseguido dar con una mujer como yo, de las que pensamos que hay rincones del cuerpo en los que no debería entrar algo que no tenga vida, siendo el “polvo” la única excepción. A mí los tampones no me hacen ni pizca de gracia,  puede ser que parte de culpa tengan esos anuncios gilipollescos hasta en el c...