Ni fina ni segura
Por edad y por moderna, más cerca me creo de la generación tampax que de la de las compresas, y ya ves, no debo ser tan joven ni tan moderna como pensaba porque acabo de recibir “visita” en la oficina y me las he visto y deseado para conseguir un apósito vaginal. Lo que no consiga mi hermana, desde luego no lo consigue nadie. Es terca como una mula y obstinada como pocas, así que con esas facultades y con su cara de niña buena, que lo es, tiene que ser muy difícil para no localizar cualquier cosa que le pida.
Me ha faltado enviar un correo masivo a todos los empleados de la empresa, en vista de que ni de viva voz ni por “wasap” entre mis contactos femeninos he conseguido dar con una mujer como yo, de las que pensamos que hay rincones del cuerpo en los que no debería entrar algo que no tenga vida, siendo el “polvo” la única excepción.
A mí los tampones no me hacen ni pizca de gracia, puede ser que parte de culpa tengan esos anuncios gilipollescos hasta en el colorido, de chicas que se meten el artefacto como el que se rasca una pierna. Bueno, parece más un número de magia que un ejercicio de higiene. Yo estoy segura de que cualquier dia se inventan un tampón que al tirar de la cuerdecita se convierta en un manojo de rabanitos por mor de la climatología propia del interior de la meseta femenina. Mira, igual así me hacía más gracia por aquello del reciclaje.
Yo creo que mi tamponfobia debió surgir el dia en que en una de esas muestras que regalaban con la Superpop –qué fuerte- debiendo ser yo por aquel entonces cero entendida en materia de menstruación, ví un cacharrín algo más gordo que un supositorio y con forma de bala del que colgaba un hilillo. Ahora que lo pienso también podría haber sido un cohete, de no ser por esa blancura casi polar, en vez del marrón caca que utiilizan para envolver la pólvora en sus versiones más domésticas.
Desde luego debió suponer un trauma ya sólo el hecho de imaginar que algo así tuviera que alojarse en mi cueva en los días rojos. La verdad es que con el paso del tiempo, no he hecho el menor esfuerzo por susperar ese trauma haciendo terapia de choque, que habría sido lo más fácil de haber podido olvidar ese mometo en el que en una playa de Mazarrón, una prima mía tres años mayor que yo, se colocó su cacharrito para poder bañarse, y ante mi asombro me puso la mano sobre la tela del bañador que cubría su pomelo teñido bajo el agua, y me dijo mira si casi no se nota, y yo toqué algo que me parecío aún más horroroso que el propio tampón, ese cartoncillo al que llaman aplicador. Eso por no hablar de esas señoras que dicen no haberse acordado de que tenían uno puesto y se han metido otro. Bien es cierto que un parto relaja la musculatura pélvica hasta límites insospechados, convirtiendo un estornudo en una fuga y un gripazo en una romería de lencería, pero de ahí a jugar a la casitas con los tampones como el que monta un castillo con las piezas del Lego digo yo que hay una diferencia.
Reconozco, como habréis podido comprobar que estoy muy pez en estos temas, igual por eso me la meten doblada y no distingo, bueno, qué leches, claro que distingo, y más si es doblada!! Las compresas son otro mundo mucho más cercano a mis gustos por la higiene íntima. Las hay para todo tipo de flujos, horas y precios. Normales, con o sin alas, super, superplus, noche, marca blanca, Ausonia o Evax, ya todas plegables, o casi todas, y con una tirita adhesiva para recoger la usada en una especie de turulo que ni pareciera que hubiera estado en semejante parte. Lo más de lo más son los conceptos "cottonlike" y "odorfresh", este último es la repera, ya sólo el nombrecillo proporciona una sensación de limpieza extrema... vamos, ni punto de comparación con los Tampax, y ya con los O.B. ni te cuento...
Estarían en el grupo de las celulosas los salva-slip, las tenaleidis y las megacompresas para casos especiales de incontinencia, ya más cercano a los pañales que a otra cosa y es que la higiene íntima femenina ofrece una vastísima gama de productos.
Recuerdo desde que era bien pequeña, un gel con olor maravilloso "Evax Intime" sobre el bidet, que por aquella época era el mejor producto del mundo mundial para recargar los pomperos y hacer pompas gigantes e irisadas. Ha llovido mucho desde entonces hasta Chilly... ese jabón para el chili que dicen que producen sensaciones de calor y frio tan extraordinarias que llega a resultar inquietante... a lo que yo me imagino como un enjuague bucal conl listerine de esos que se te saltan hasta las lágrimas. Yo, para ese tipo de aseo soy mucho más clásica.
¿Conoce alguien un sólo producto para la higiene íntima masculina? Yo desconozco si existen o no, aunque probablemente en google aparecerían unos cuantos si me tomara la molestia de buscar. Desde luego yo no conozco a un sólo tío que los use. Hay uno extraordinariamente eficaz, económico y sencillo. Se llama ducha. Eso sí que es odorfresh, y lo demás es tontería.
Retomando el tema inicial de las compresas, de las que por si no ha quedado claro me considero ultradefensorasuperplus, agradecería a los señores publicistas, dejen de vendernos los productos de higiene íntima con señoras vestidas de rojo que anuncian la menstruación y con nubes e impermeables de colores que nos hacen sentir megaguay incluso estando en ese periodo en el que somos y estamos especialmente sensibles, que es un hecho que sin embargo no da derecho a ningún hombre y menos aún a otra mujer, a justificar un desaire con ese fenómeno de nuestra naturaleza gracias el cual podemos ser lo más maravilloso del mundo con alas, sin ellas con aplicador o con un pañal! Mamás!!!
Retomando el tema inicial de las compresas, de las que por si no ha quedado claro me considero ultradefensorasuperplus, agradecería a los señores publicistas, dejen de vendernos los productos de higiene íntima con señoras vestidas de rojo que anuncian la menstruación y con nubes e impermeables de colores que nos hacen sentir megaguay incluso estando en ese periodo en el que somos y estamos especialmente sensibles, que es un hecho que sin embargo no da derecho a ningún hombre y menos aún a otra mujer, a justificar un desaire con ese fenómeno de nuestra naturaleza gracias el cual podemos ser lo más maravilloso del mundo con alas, sin ellas con aplicador o con un pañal! Mamás!!!
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