Mariano
Como era de esperar, Pepé Pitufo consiguió ayer más de lo que esperaba, la victoria de sus incondicionales azules, y la derrota del rojerío socialista. Una pena. Me costará asimilarlo. Espero que con el paso del tiempo, y con el cumplimiento de sus promesas se atenúe el rechazo frontal que me produce el aburguesamiento rancio y pestilente de esta derecha no tan centrista como dicen y más extrema de lo que imaginamos. Estos hombres y mujeres de bien, desde luego lo tienen muy difícil, esa es la realidad, pero como tienen línea directa con el Todopoderoso, quizás se obre el milagro de los panes y los peces. Lo normal sería que se quedaran ellos con los peces y nos dejaran a nosotros los panes, que para eso dicen que es comida de tontos.
Somos tontos. Qué le vamos a hacer. Porque visto lo visto, no se puede ser prudente, ni demócrata, ni políticamente correcto. Visto está que nos va la marcha, así que ahora desde la oposición, leña al mono que es de goma, y si no lo es, lo parece. No estaría de más que se hiciera mirar por un otorrino, eso para empezar, que queda como el culo un presidente con voz nasal y silbante que parece la parodia de sí mismo, y si tuviera soltura, que no la tiene, se le disimularía un poco, pero como el señor lee al dictado, encima de que habla como el culo, se atranca. Este señor no está para pasear la imagen de una España moderna. Con ese flequillo a un lado con ondas al agua, con esas gafitas de farmaceútico de pueblo, y esos trajes del mismo corte y el mismo azul marino de todos los trajes de todos los pitufos peperos.
Más allá de una cuestión ideológica, la imagen que de un pais se tiene en el exterior depende muy mucho de la imagen de quienes le gobiernan, y mucho me temo que la de Mariano es todo lo contrario a proyección y modernidad. Si viviera en Ucrania -es un poner- y viera en el periódico una foto de Rajoy, me costaría menos imaginármelo en bata y leyendo al lado de una chimenea en una secuencia de esas pelis de A3 en las que el malo siempre es el que tiene cara de tonto, que gobernando un pais. Es de chiste. Tiene hechura de papanatas. Dicen algunas lenguas que no calificaré de malas, que es la marioneta de Aznar. Le pasa a Jose María como al ciprés de Delibes, se alarga su sombra hasta el punto de manejar los hilos de un pais aún sin exponerse, sottovoce, entre las bambalinas de los despachos de Génova.
La oratoria no es lo suyo. En tiempo de Demóstenes quizás unas piedras en la boca hubieran mejorado su discurso seseante. Probablemente una de las primeras tareas que deba anotar en su agenda sea la cita con un logopeda. Pero ni las piedras ni una buena terapia conseguirían más que limar la cachondona acústica de sus exposiciones. Me preocupan más sus argumentos. Bien es sabida la afición del futurible a los dictados y a leer de carrerilla lo que otros le escriben, lo que para salir del paso puede ser de utilidad. No sabe improvisar. No es nadie sin esos datos memorizados que le han jugado más de una mala pasada. Ya me imagino a sus asesores dotándole de un pinganillo al más puro estilo Sálvame, para chivarle las respuestas en el Congreso de los Diputados, o un telepronter del estilo al que utilizan desde el Rey Juan Carlos en la charlita navideña, a mi querido Mazor en sus conciertos, y que apenas tenga que levantar los ojos por encima de esas gafitas y leer de carrerilla sabiéndose detener en los puntos. En eso, he de reconocer que el ciudadano Juan Carlos, que diría mi admirada Rahola, ha demostrado sobrada experiencia, lo que sin embargo no ha servido para elevar a la categoría de excitante un discurso que a pesar de las expectativas nunca pasa de coñazo.
Tal es la facha -puede entenderse con o sin doble sentido- del ya casi señor presidente, que se me antoja que podría servir su estampa de participante de esos concursos de chistes sin gracia en plan Marianico “el largo”, o quizás de protagonista de un remake de “Año Mariano”…
Es inevitable, - y profundamente triste- que la imagen de este hombre evoque en mí el chiste fácil. Ya ves, a unos les dio por hacer un mundo de las cejas de Zp, y a mi, para ir abriendo boca, por la pinta de panoli de Pepé Pitufo. Puestos a que gobernara uno de ellos, podría haber sido el Sr. Moragas… me ponen esa media melena medio moderna y esos brazos presumiblemente fornidos cuando se sube a su moto a las puertas del Congreso…
Esto no es oposición, eso ya lo sé yo, y de eso, ya hablaremos… permítanme la coña
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